Cuando apenas había conocido a la Dra., Carolina González en mayo de 1993, Lakshmi, mi gata recién adoptada, tenía piómetra, una infección en el útero, con pus sanguinolento que eliminaba por la vulva. Como mi intención no era llegar a la cirugía, decidí llamar a Carolina, en aquel entonces ambas vivíamos en Cota, una vereda de Cundinamarca, Colombia. La consulta comenzó con un cuestionario inmenso para establecer una historia clínica muy detallada y completa.
Además de las preguntas comunes (edad, peso, etc.) se evaluó gustos y preferencias por la comida, su carácter, temperamento, estado de ánimo, comportamientos específicos, como exceso de sed o sueño. Carolina le formuló Pulsatilla (no recuerdo en que potencia) y después de tomar el remedio durante dos semanas Laksmi se mejoró completamente. Tres meses mas tarde se convirtió en una orgullosa mamá de cuatro gatitos, todos sanos. Posteriormente la hicimos castrar y nos acompañó por trece años.
Recurriendo a un veterinario no Homeópata, seguramente hubiéramos tenido que operar la gata para salvar su vida, no permitiendo la hermosa experiencia de ver nacer y crecer la cría, además de convivir con cinco gatos. Gracias a esta experiencia, he teniendo en cuenta esta medicina en el momento que se enferma mi familia y los animales.